Una alimentación saludable y sostenible en los comedores escolares es posible

Unos comedores escolares saludables y sostenibles, que tengan como base un menú basado en verduras y frutas de temporada y de proximidad, un menú que vele por unos precios justos para los agricultores y las agricultoras, que ponga en el centro el futuro de las próximas generaciones… Un menú que, en definitiva, retome el vínculo con el territorio y la importancia del origen de los alimentos.

Todo esto suena muy ambicioso, sin embargo, ayer, 18 de abril, el Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (CERAI) celebró junto a Escuelas que alimentan la jornada de intercambio de experiencias ‘Comedores escolares sostenibles como camino hacia los ODS’, un evento que sin duda mostró que esta realidad es alcanzable.

En este evento, las diferentes iniciativas que ya están en marcha compartieron lo aprendido en los diferentes territorios. Y lo más importante, durante la jornada, organización y participantes trazaron una hoja de ruta para continuar impulsando una compra pública alimentaria sostenible en los comedores.

La inauguración de la jornada corrió a cargo de Jorge Cabo, director general de Centros Docentes. Además, contó con una amplia participación de representantes de la Conselleria de Agricultura, Sanidad y Educación. Asimismo, al evento asistieron representantes de todos los sectores que trabajan con el comedor: personal técnico de administraciones públicas con competencias en comedores escolares, directores/as de escuelas valencianas, representantes de familias de las escuelas, cocineros/as de comedores, empresas de restauración colectiva y organizaciones agrarias.

EXPERIENCIAS DE CAMBIO SOCIAL

Durante el encuentro, el público asistente pudo descubrir experiencias como la nuestra del Programa Horta-Cuina, pero también otras muy enriquecedoras como: Ecocomedores Canarias, el Consell Comarcal d'Osona y de la Garrotxa y el proyecto europeo School Food 4 Change. Los pasos de estas iniciativas son claves para continuar impulsando una nueva cultura alimentaria en las escuelas y conectar las huertas con las cocinas, “caminar hacia una soberanía alimentaria”, como indicó Margarita Hernández, de Ecocomedores.

La hoja de ruta, generada por consenso, ha sido conducida por Sarai Fariñas, técnica de CERAI. El público ha aportado sus propuestas y, tras el diálogo, han acordado un objetivo común y pasos a seguir. El objetivo principal es mejorar los menús escolares con aumento de producto fresco y de temporada. Para ello existe el Decreto 84/2018, que obliga a que el suministro de verduras, hortalizas y frutas de los comedores públicos sea el 40 % de temporada y el producto ecológico el 3 %, que en este grupo de productos se puede aumentar. Además, que los menús sean más variados de verduras y frutas, con un gramaje superior en los platos, como referencia a la proporción que plantea el Plato Saludable o Plato de Harvard.

"Introducir en la opinión pública y el imaginario colectivo que es una necesidad impulsar una cultura alimentaria más sostenible y vinculada a los territorios".

  • Los pasos a seguir son cinco para materializar esta hoja de ruta:
  • El precio. Saber cuánto vale un menú. Revisar si el precio de la minuta es suficiente para cumplir las premisas que se acuerdan en el objetivo.
  • El producto. Verificar si hay suficiente producto en el territorio y coordinar la logística. Para ello, Horta-Cuina es referente porque cumple con una trayectoria de dos años trabajando en Valencia y alrededores.
  • Pliegos. Revisar normativas y lanzar unos pliegos coherentes con el objetivo planteado, una vez sean conocidos el precio, el producto que hay y se haya creado una red logística.
  • Educación. El programa educativo ha de acompañar e introducir la alimentación sostenible en los bloques del currículum académico.
  • Comunicación. Dar a conocer lo que se está haciendo a la sociedad civil para visibilizar el resultado de estos cambios en la mejora de la salud de las personas y el planeta. Es esencial introducir en la opinión pública y el imaginario colectivo que es una necesidad impulsar una cultura alimentaria más sostenible y vinculada a los territorios. Así estas propuestas no estarán sujetas a cambios políticos, será un sentir común.

Para acabar la jornada, también se plantearon dos propuestas que apoyan la viabilidad de todo esto: que exista un/a agente dinamizador/a que lidere el proceso; y pensando en recursos, trabajar contra el desperdicio alimentario con la finalidad de ajustar el presupuesto. “Comprar lo que realmente se necesita es no tirar comida, pero el dinero tampoco, es una manera de ahorrar para comprar calidad”, destacó Paloma Vicent, representante de la asociación Mensa Cívica.